El hombre que no vimos venir

Se cumplieron treinta años del debut de Michael Schumacher en la Fórmula 1. En De autos y pelotas le vamos a rendir un homenaje como se lo merece y además te contamos sobre el inmenso legado que le dejó a la categoría

Definitivamente el nombre de Michael Schumacher está asociado a la historia grande de la Fórmula 1. No solamente por sus siete títulos conquistados (dos con Benetton en 1994 y 1995 y cinco con Ferrari en las temporadas 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004) sino también por haber puestos los cimientos en la escudería Mercedes. 

Él les enseñó a trabajar como lo hace un equipo grande. Toda la experiencia acumulada en Ferrari (logró cinco títulos de pilotos y seis de constructores con la mítica casa italiana) la volcó en el equipo liderado por Toto Wolff. Todo venía de maravillas en su vida para el heptacampeón hasta ese maldito 29 de diciembre de 2013. Claro que también ayudó a resurgir de sus cenizas a la casa de Maranello pero antes de eso hubo un principio.

Con el inefable Eddie Jordan en ese memorable Gran Premio de Bélgica 1991.

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Un inicio de ciencia ficción

Ya todos conocemos la historia por la cual Michael entró en la Fórmula 1 por la ventana en 1991. Un juez londinense demasiado riguroso de su trabajo condenó a dieciocho meses de prisión al piloto de Jordan Bertrand Gachot y por ello el inefable Eddie Jordan (todo un personaje de la categoría) salió a buscar un piloto desesperadamente para reemplazarlo hasta que se topó con el joven Michael Schumacher. Mercedes pagó su prueba en Jordan en el circuito de Silverstone para que el alemán corriese en el equipo irlandés. Esa inversión le daría a los teutones pingües beneficios unos cuantos años más tarde…

Ya sabemos que nunca había corrido en Spa pese a las mentiras de su representante Willi Weber. Por eso el jueves previo a la carrera Schummy sacó su bicicleta plegable del baúl del auto y comenzó a recorrer el trazado. ¿El resultado? Largó en el séptimo puesto con su Jordan 191, su estadía en el equipo de Eddie duró un kilómetro (lo que aguantó ese endeble embrague) y Flavio Briatore se lo llevó a Benetton donde ganaría dos títulos. Todo eso en un par de semanas.

Su espectacular presentación en el equipo Ferrari para la temporada 1996.

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Su legado

El Kaiser no es sólo los siete títulos conseguidos, eso es algo muy lindo pero que queda únicamente para las estadísticas y para su legión de seguidores. Indudablemente es uno de los mejores pilotos de la historia pero sus mayores aportes a la categoría fueron levantar de las cenizas a Ferrari y transformar en un equipo grande a Mercedes.

A los italianos les devolvió la grandeza que supieron tener en otras épocas y para ello se ordenó el equipo hacia dentro de una manera totalmente inglesa y menos italiana. El caos, el desorden y la improvisación fueron dejados de lado y reemplazados por el orden, las certezas y la planificación. Menos italianidad (esa que tanto amamos) y más rigurosidad inglesas y alemanas.

Ferrari ganó siete Copas de Constructores entre 1999 y 2008 y sus pilotos consiguieron seis campeonatos, los cinco de Schumacher y el del 2007 de Kimi Raikkonen cuando la estructura de la casa italiana aún estaba influenciada por la era Schumacher.

En Mercedes pagó su deuda con la casa de Stuttgart diecinueve años después. Todos sus conocimientos adquiridos en la Fórmula 1 en Benetton y en Ferrari sirvieron para sentar las bases del equipo sólido, exitoso y ganador que es Mercedes hoy en día. Michael les enseñó a sus mecánicos, jefes e ingenieros a pensar como equipo grande y dejar de hacerlo como uno mediano o chico. Esa transformación psicológica aplicada por el Kaiser aún sobrevuela en Brackley.

Pasaron treinta años del debut de Michael Schumacher en la Fórmula 1 y su influencia aún está dentro de la categoría mientras su mito se agranda merecidamente minuto a minuto.

Su última carrera en la Fórmula 1 fue el Gran Premio de Brasil 2012.

Fotos: gentileza Mercedes AMG F1, Prensa Fórmula 1 y Scuderia Ferrari.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1, fútbol, rugby y a veces sobre básquet y tenis. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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