¿Por qué amamos Spa-Francorchamps?

En unos días vuelve la acción en la Fórmula 1 con el Gran Premio de Bélgica luego de sus vacaciones de verano europeas en el circuito de Spa-Francorchamps, uno de los preferidos por la afición, los pilotos y quien suscribe. ¿Qué tiene este trazado que lo vuelve tan especial?

En mi infancia en los años 70 (no se gasten haciendo cuentas, tengo 54 pirulos), cuando conocí la Fórmula 1 por mi padre que a su vez seguía la campaña de Carlos Reutemann, el Gran Premio de Bélgica se realizaba en el circuito de Zolder, allí donde en 1982 perdió la vida el inmenso Gilles Villeneuve y el trazado de Spa-Francochamps no lo tenía registrado.

Claro, en esos años no estaba toda la información al alcance de la mano como sucede hoy en día y no leía nada que no sea anterior a 1975 en la categoría así que crecí con el error por así llamarlo hasta que conocí (vaya a saber como) el mítico trazado enclavado en la región de las Ardenas en la provincia de Lieja.

Sus características únicas lo convierten en uno de los circuitos preferidos por todos. Y vamos a tratar de desentrañar el porqué de tanta fascinación.

Una vista general del circuito desde el aire

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Antes que nada hay que decir que Spa es un circuito old school más allá de las modificaciones recibidas a lo largo de los años y que redujeron su longitud prácticamente a la mitad pero no su encanto. Sigue siendo un trazado muy técnico para los pilotos y son pocos los que se animan a pasar Eau Rouge y Raidillon a fondo.

Rectas y curvas veloces sin esas vías de escape tan burdas como las que usan los nuevos circuitos en medio de bosques y colinas con autos bordeando los 240 kilómetros de velocidad promedio con tramos en los cuales llegan a unos 330 KPH son un espectáculo único difícil de olvidar.

Este trazado es el contraste de Mónaco, un circuito callejero con otras características que también lo hacen encantador. Sumergido en medio de la región de las Ardenas, con colinas alrededor del mismo que no superan los 600 metros de altura y rodeado de un frondoso bosque, Spa-Francorchamps es una delicia para los ojos.

Y Spa sabe regalarnos carreras inolvidables como pocos circuitos. Tal vez la más famosa fue la edición de 1998 cuando ganaron los Jordan con Damon Hill y Ralf Schumacher. Ese día se produjo la cuestionada maniobra de David Coulthard sobre Michael Schumacher cuando el piloto escocés redujo su velocidad pero no se corrió para que el alemán pase. Casualmente David era el compañero de equipo de Mika Hakkinen en McLaren…

Eau Rouge y Raidillon siguiendo el sentido de marcha del circuito.

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Su extensión nos lleva a otro de sus atributos encantadores, el clima. Puede llover torrencialmente en algunas zonas del dibujo y en otras habrá un sol radiante que complicará todas las estrategias posibles. El clima no siempre es predecible en Spa-Francorchamps y se transforma en un dolor de cabeza para los equipos. No en vano el genial Eddie Jordan le pagaba a un lugareño para que le avise como estaba el clima en la otra parte del circuito…

Otro de los elementos que la convierte en una de las carreras más esperadas del año es que allí se reanuda el campeonato luego de las vacaciones de verano que se toma la Fórmula 1 durante el mes de agosto. Estar cuatro semanas sin grandes premios es muy difícil de llevar para los amantes de la categoría.

En apenas un puñado de días tendremos acción nuevamente. Nos espera la lucha sin cuartel que están sosteniendo Lewis Hamilton y Max Verstappen y no hay mejor escenario que este para la reanudación del campeonato. Claro que no.

Vista desde Raidillon.

Fotos: gentileza Mercedes AMG F1 y Prensa Fórmula 1.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1, fútbol, rugby y a veces sobre básquet y tenis. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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