Nada está perdido y hay que pelear en Brasil

En un partidazo con ritmo infernal Rosario Central cayó como local 4-3 frente a Bragantino en la ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Artur marcó 3 goles y Marco Ruben anotó 2 tantos. Debe ganar la revancha por 2 goles de diferencia.

Quien no sea hincha de ninguno de los dos equipos que se enfrentaron el Gigante de Arroyito seguramente disfrutó el partido como loco ya que visualmente tuvo de todo. Claro que cuando sos hincha del Canalla y comenzás a analizar la parte táctica y los rendimientos individuales la cosa cambia. El asunto es decidir si nos quedamos con lo bueno del conjunto rosarino o si ya se debe dar la serie por perdida y a otra cosa mariposa.

En este caso todo tiene que ver con todo y por ello es que ir a remontar una desventaja de dos goles en Brasil para avanzar a semifinales de la Copa Sudamericana es algo muy tentador. Eso tiene que grabarse a fuego en la cabeza del plantel. No importa si gana 2-0, 3-1, 4-2, 5-3 o 10-8 porque lo que tienen que tener claro (y de hecho lo tienen, no tengas dudas que es así) son los dos goles que tienen que sacar de ventaja.

Emiliano Vecchio no jugó un gran partido, igualmente el capitán tiene todo el crédito abierto para la revancha.

Lo malo

Rosario Central salió dormido a jugar este partido. El planteo táctico de Bragantino lo sorprendió primero y lo condenó después. En apenas veinte minutos de juego el Canalla no sólo estaba 0-2 sino que Artur y compañía desnudaron todas las limitaciones de la última línea. Al equipo le costó entender que le pedía el partido. Hasta el momento que hizo el diagnóstico correcto ya estaba dos goles abajo. Demoró en interpretar los problemas y en ejecutar las soluciones.

El gran condicionante de las actuaciones de Lautaro Blanco y Facundo Almada fueron sus nervios debido a la falta de experiencia en estas lides. Nada que no se solucione con tiempo y trabajo. Todo tiene una explicación, no hay que apresurarse ni caerles encima a estos chicos que recién comienzan su recorrido como futbolistas profesionales. Ese no es el camino.

En el caso de Jorge Broun pareció una jugada muy arriesgada por parte del cuerpo técnico de mandarlo a la cancha sin ritmo de competencia tras superar las complicaciones del Covid-19. El cuarto gol de la visita es una muestra cabal de ello.

Facundo Almada y Damián Martínez tuvieron un nivel irregular.

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Lautaro estuvo muy solo en la marca por el sector izquierdo. Y por allí se tiraban Artur y Aderlan para hacerle el 2-1 a Blanco ya que el Pupi Ferreyra se quedaba estático y no acompañaba al lateral visitante para obstruirle la subida. Claro que en materia ofensiva tuvo dos buenos centros que terminaron en los goles de Marco Ruben (Marquito definió pornográficamente) y Milton Caraglio.

Y otra gran causa de desequilibrio fue la descomunal actuación de Artur. Te lo resumo así: si yo fuese su representante mando a hacer un compilado de este partido y lo vendo en 150 millones de euros. Tres goles en un partido de cuartos de final de una Copa Sudamericana no se hacen todos los días…

Marco Ruben jugó un gran encuentro, fue el motor para que Central esté en partido siempre.

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Lo bueno

Lo primero que hay que mencionar es que Rosario Central demostró ser un equipo con muchísimo poder de fuego una vez más. Y eso que Milton Caraglio aún no tiene el ritmo de competencia adecuado. Tal vez en Brasil el acompañante de Marco deba ser otro jugador como Marinilli o Gamba si está en condiciones para no jugar con un doble 9 tan definido y desgastar más a la defensa. Que Emiliano Vecchio haya tenido una actuación discreta le quitó algo de peso ofensivo al equipo.

La asombrosa actuación de Marco Ruben luego de padecer Covid-19 pareció escrita por algún guionista hollywoodense afecto a los golpes bajos. El 9 se cargó el equipo al hombro y lo metió en partido a fuerza de goles. Su entusiasmo contagió al resto y Central jugó 25 minutos brillantes desde el 0-2 hasta el 1-3 a cargo de Artur. Es muy difícil que Bragantino vuelva a tener una efectividad casi del 100 % como sucedió en el Gigante de Arroyito.

Otro punto interesante es que Central aprendió in situ como debe jugarle al equipo brasileño. En base a la experiencia recogida en este primer partido es que el Kily y su cuerpo técnico armarán el próximo encuentro, el definitorio.

No es la primera ni la última vez que Rosario Central pasará por una situación delicada y apremiante en lo deportivo. Pasó Newell’s Old Boys e Independiente en el campeonato 86/87, sucedió con Atlético Mineiro en 1995 cuando hubo que remontar un 0-4 que sonaba a una novela de ciencia ficción y pasó en Colombia en el 2001 cuando en los últimos cinco minutos frente al América de Cali Juan Antonio Pizzi transformó un 1-3 en un 3-3 global que mandó al equipo a los penales. Traigan tinta que hazañas para ser escritas sobran.

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Artur marcó tres goles en la ida y fue la gran figura del encuentro.

Fotos: gentileza Prensa Conmebol y Prensa Rosario Central.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1, fútbol, rugby y a veces sobre básquet y tenis. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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