Perjudicando a Central, capítulo 897.743

Rosario Central cayó 1-0 frente a Gimnasia y Esgrima La Plata en El Bosque pero lo importante no fue el resultado en sí mismo sino que al canalla le metieron otra vez (y van…) la mano en el bolsillo. Ya cansa tanto destrato por parte de la AFA.

No se puede escribir una crónica normal de un encuentro de fútbol cuando uno de los equipos es clara y permanentemente perjudicado por el pito y sus asistentes. Porque Rosario Central jugó 55 minutos del partido con la íntima convicción de haber sido gravemente dañado por el arbitraje de Ariel Penel y de sus asistentes Pablo González y Gisela Trucco.

Muchos dirán, muy cínicamente por cierto, que a todos les equipos les pasa lo mismo y que en algún momento les tocará un árbitro que se equivoque a favor. Pero uno busca otra cosa. Si el rival te gana dentro de la cancha con un arbitraje más o menos decente nadie dirá nada más allá de la lógica bronca por la derrota pero lo más triste es que a la Acadé la perjudican siempre.

Y esto no es algo que haya comenzado con los delincuentes de Diego Ceballos y Marcelo Aumente en la inolvidable final de la Copa Argentina 2015 frente a Boca Juniors cuando se defecaron en el esfuerzo de la gente, el equipo y el club rosarino para entregarle en bandeja el título al club de La Ribera. Personalmente acepto que un árbitro puede tener un día muy malo y equivocarse pero cuando sucede algo así los jueces cobran mal para los dos lados. A Ceballos y Aumente solamente les faltó empujar la pelota dentro del arco y abrazarse con Carlos Tévez, Mister Les dimos una clase de experiencia.

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El equipo que salió a jugar en La Plata.

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Por eso hace mucho ruido (y levanta todo tipo de sospechas) cuando un referí pita de manera unidireccional. Penel no cobró un clarísimo penal de Harrinson Mancilla a Milton Caraglio, cobró una falta que no existió de Lucas Martínez Dupuy que derivó en el único tanto del encuentro a cargo de Leonardo Morales y convalidó un gol en offside porque Gisela Trucco decidió que no era offside. Una terna arbitral inepta cobra mal para ambos lados, una que sea permeable a deseos foráneos inclina la cancha hacia un solo arco.

¿Entonces debo contarte lo que sucedió en los 35 minutos que el Canalla se ocupó de jugar? Fue superior a Gimnasia pero le faltó peso en ofensiva (y puntería) para marcar. El resto del encuentro estuvo signado por la decisiones polémicas de Ariel Penel y Gisela Trucco. Un juez y sus asistentes no están preparados para dirigir en primera si cometen casi errores de principiantes y se escudan en lo compleja que fue la jugada. Eso es inaceptable.

Porque así uno tiene derecho a pensar que hay cierto interés en perjudicar a determinado club. Y esto no pasa por saber aceptar la derrota porque la misma es uno de los tres resultados posibles dentro del fútbol. Pasa por la idea que ningún club bajo ninguna circunstancia debe ser bombeado como se dice en la tribuna. ¿Algún día será posible? Lo dudo. Espero que en la próxima nota de Central pueda hablarte de fútbol y no del árbitro…

El gol de la polémica: No hubo falta previa y Leonardo Morales estaba en offide.

Fotos: gentileza Prensa Liga Profesional y Prensa Rosario Central.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1, fútbol, rugby y a veces sobre básquet y tenis. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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1 respuesta

  1. 4 de agosto de 2021

    […] la crónica del partido con Gimnasia dije que si un árbitro se equivoca para ambas partes no hay problemas pero que si lo hace solamente […]

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