La lucha será más virulenta

Max Verstappen y Lewis Hamilton endurecerán sus posturas luego del incidente en Silverstone. Ninguno de los está dispuesto a aflojar y esa actitud redundará en más diversión y espectáculo para los televidentes. Los límites que no deben pasarse.

Ser piloto de Fórmula 1 es un trabajo muy especial reservado solamente a veinte personas en el mundo al año. Y lo de trabajo está puesto en sentido figurado ya que quienes se dedican a un deporte en particular lo hacen desde el gusto y la pasión. El único caso de un deportista que conozco renegando de su deporte fue el de Gabriel Omar Batistuta cuando dijo literalmente que el fútbol era un trabajo y que no era divertido. Bien.

Quien se sube a un auto de Fórmula 1 para volar a 300 kilómetros por hora lo hace porque le gusta. Nadie se arriesga a hacer algo que no le agrada. Y menos poner su vida en peligro. La Fórmula 1, pese a sus notables avances en materia de seguridad, sigue siendo un deporte peligroso.

¿Qué tiene que ver toda esta introducción? Bueno, nada más y nada menos que con la lucha a destajo y sin cuartel que vienen sosteniendo Max Verstappen y Lewis Hamilton y que se profundizará aún más luego del toquecito en Silverstone que dejó al holandés estampado contra las barreras de protección de Copse.

¿Maniobra de carrera? ¿Toque deliberado de Lewis? ¿Error de cálculo del oriundo de Stevenage? ¿Equivocación de Max? ¿O simplemente dos gallos que no pueden compartir gallinero? Sea cual sea la respuesta lo más importante es que esta acción pondrá el campeonato al rojo vivo. Y allí ganamos todos: la Fórmula 1 en general, sus seguidores, la televisión y Lewis y Max.

Así quedó el auto de Max luego de su toque con Hamilton.

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¿Quién tuvo la culpa?

A ver. No se triunfa en la Fórmula 1 si un piloto no tiene un toque de malicia. ¿Alain Prost, Ayrton Senna, Michael Schumacher o Niki Lauda se dejaban superar así nomás? No, siempre que pudieran oponían resistencia. Y algo de eso pasó entre Max y Lewis en Copse. Lo de Lewis fue una maniobra muy arriesgada ya que Max venía barriendo la pista de afuera hacia adentro. Pero hasta se puede decir que sólo era cuestión de tiempo para que la cordialidad quedara de lado y se tocaran. Lo lamentable no fue el incidente en sí mismo sino la ridícula penalización que impusieron los comisarios liderados por Emanuele Pirro. Stop.

El italiano tiene una manera muy particular de ver las cosas ya que fue el mismo comisario que impuso el castigo a Sebastian Vettel en Canadá 2019 y que permitió a Lewis Hamilton quedarse con la carrera. Fue el día que un furioso Seb cambió los carteles indicadores de posiciones cuando se bajó de su Ferrari SF90. Lewis Hamilton y Mercedes resultaron beneficiados por la misma persona en un fallo polémico en ambas oportunidades.

Play. Lo más razonable hubiese sido castigar a Lewis con un drive-through o un stop and go de diez segundos. O sea que estamos hablando de penalizar en serio a un infractor porque darle una pena de diez segundos por sacar de la pista a su principal retador suena a muy poco por más que Michael Masi diga que no se fijan en las consecuencias al evaluar una sanción. En serio, ¿Cuál fue el castigo para Lewis? Ninguno, así de simple.

Canadá 2019, Emanuele Pirro le sacó la victoria del bolsillo a Seb.

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Esta rivalidad se va a profundizar

Max y Lewis (y Mercedes y Red Bull, of course) tienen en sus manos las herramientas para regalarnos un campeonato inolvidable en todo sentido. La batalla que sostendrán en las trece carreras restantes serán de una intensidad que no se veía desde que el mismo Lewis perdiera el campeonato del 2016 a manos de su coequiper Nico Rosberg.

La amabilidad y la cordialidad quedarán de lado porque ambos se juegan el campeonato. Lewis quiere mostrar que a sus 36 años está más vigente que nunca y Max busca quedar en la historia como el piloto que pudo destronar al inglés con otro auto.

La temporada 2021 nos deparó grandes momentos hasta ahora y esta pelea por el campeonato sería la frutilla del postre porque nadie creía que este año Lewis podía llegar a tener un gran oponente con un gran auto para pelearle el cetro de rey de la era híbrida. Pero esto es Fórmula 1 y todo puede suceder. Y los que ganan son los aficionados. Solamente hay que sentarse en las tribunas o en frente al televisor y disfrutar.

En Imola casi se tocan. Ese día la victoria fue para Max.

Fotos: gentileza Mercedes AMG F1, Prensa Fórmula 1 y Red Bull Racing Honda.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1, fútbol, rugby y a veces sobre básquet y tenis. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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1 respuesta

  1. 16 de septiembre de 2021

    […] discutir durante días sobre lo que pasó en Silverstone o en Monza y las culpas de cada uno pero lo que está claro que el incidente en el Gran Premio de […]

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