¿Fue un fracaso o el comienzo de una nueva era?

River Plate conocía el infierno hace diez años atrás cuando descendió a la B Nacional. Este hecho fue un punto de inflexión para el club de Núñez ya que le permitió construir la era más ganadora y gloriosa de su riquísima historia.

Hay momentos en la vida de cualquier persona o institución que no son nada agradables. Cuando alguien se divorcia no pone estado civil soltera/o sino que pone divorciada/o. Los fracasos y sinsabores no deben taparse (¿Para qué si son parte de la vida misma?) bajo ningún aspecto. Y siempre se suelen sacar grandes enseñanzas de ellos. Un viejo dicho dice que no hay mejor maestro que la necesidad porque ello nos obliga a ingeniarnos para conseguir los recursos que nos faltan.

En el caso de River Plate sucedió algo de todo eso cuando le tocó descender a los infiernos de la B Nacional el 26 de julio de 2011. Porque el camino del regreso fue sinuoso, retorcido y conflictivo pero le sirvió para aprender en que lugar no debía estar nunca más y para tomar impulso y cambiar su paradigma de equipo de cabotaje a convertirse en un gigante en cuanto a títulos internacionales.

La inolvidable Libertadores del 2018 ganada a Boca juniors en Madrid.

Un nuevo comienzo

Las cosas se comenzaron a acomodar para el Millo una vez que le agarró la mano a la categoría y logró subir nuevamente a Primera División. Compartió cartel con otro gigante de nuestro fútbol, Rosario Central. Y a los rosarinos les llevó tres largos años regresar a su sitio natural. Nuevamente en primera llegó primero el turno de Ramón Díaz quien consiguió dos nuevos títulos nacionales. Una vez que se nombró a Marcelo Gallardo como DT llegarían los momentos de mayor gloria de la historia para River Plate.

Y no hablamos de La Máquina, ni del maravilloso equipo dirigido por Ángel Amadeo Labruna, ni tampoco de los dos planteles que le dieron gloria internacional a la banda, el equipo del Bambino Veira que ganó la Libertadores 1986 y la Intercontinental de ese año y el de Ramón Díaz de 1996. Estamos hablando de un equipo que ganó dos Copa Libertadores en 2015 y 2018. El ciclo ganador del Muñeco es el mayor exponente que River sí aprendió la lección de chapotear en el barro. Y la preguntan es si otros clubes deberán pasar por la misma situación para entenderlo. El Millo la pasó muy mal pero supo pelearla y reinventarse para tener el mejor equipo argentino de los últimos treinta y cinco. Y eso ya es un éxito

Marcelo Gallardo es junto a Ángel Labruna el técnico más emblemático de la historia de River Plate.

Fotos: gentileza River Plate.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1, fútbol, rugby y a veces sobre básquet y tenis. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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