El inolvidable equipo del Flaco Menotti

El 25 de junio de 1978 Argentina se consagró campeón del mundo por primera vez en su historia saldando una vieja deuda. El Pato Fillol y el Matador Kempes fueron las grandes figuras de un equipo que tenía un juego exquisito.

Fueron cuarenta y ocho años de frustraciones que quedaron atrás en el preciso momento en que el árbitro italiano Sergio Gonella dio por finalizado el encuentro. En ese instante la deuda del fútbol argentino quedó saldada. El equipo dirigido por César Luis Menotti se consagró campeón del mundo al vencer a Holanda por 3-1 con unas actuaciones descomunales de Ubaldo Matildo Fillol y Mario Alberto Kempes.

El mundial fue extenuante para el plantel debido a la doble presión por salir campeones y por hacer un buen papel en el mundial organizado por nuestro país. Tuvo una primera ronda muy difícil desde el nivel de juego ya que debió enfrentar a Hungría, Francia e Italia. Les ganó a los húngaros y a los franceses por el mismo marcador, 2-1 y la derrota frente a Italia lo sacó de Buenos Aires para ir a jugar al Gigante de Arroyito, la segunda casa de la selección este mundial.

El equipo que enfrentó a Holanda. Arriba: Passarella, Bertoni, Olguín, Tarantini, Kempes y Fillol. Abajo: Gallego, Ardiles, Luque, Ortíz y Luis Galván.

Pasá, esta es tu casa

El temor del plantel era que tal vez en Rosario no tuviera el apoyo que les brindaba el público que asist5íua al Monumental. Y desde lo futbolístico había muchos detalles para ajustar además del pobre rendimiento que había mostrado el Matador Kempes en esos tres primeros encuentros. Pero en la ciudad del río marrón sucedió el milagro.

Argentina 78 fue el último mundial con dieciséis equipos. Eso significaba que las mejores selecciones del mundo llegaban hasta allí, nada de inventos marketineros. Simplemente eran lo mejor de lo mejor. Y debía jugar frente a Polonia (tercera en el mundial 74) en su primer partido. Allí apareció el equipo y la selección ganó 2-0 la noche de los tres goles del Matador, dos en el arco de Jan Tomazewski y el restante fue la atajada gigante que se mandó en el arco de la avenida Génova tras el error de Fillol saliendo a cortar un centro. Hoy en día esa acción es roja directa, pero estamos en 1978. El Pato enmendó su error y le atajó el penal a Deyna. Ahora llegaba Brasil.

El encuentro frente a los brasileños fue muy chato y solamente hubo para destacar el gol que se morfa el Negro Ortíz solo frente a Emerson Leão y los tres mano a mano que tapó un cada vez más enorme Ubaldo Matildo Fillol. Había que definir todo con Perú y las suspicacias comenzaron a dar vueltas…

El Pato Fillol le ataja el penal a Kazimierz Deyna. Esa noche comenzó la levantada del equipo argentino.

A un paso de la final

Brasil había vencido ese miércoles 21 de junio por la tarde a Polonia por 3-1 en Mendoza. Argentina debía ganar por lo menos por cuatro goles para pasar a la final. Ríos de tinta se escribieron respecto a este partido pero lo único que voy a decir es que si Muñante le acertaba al arco y no al palo tal vez la historia se hubiese escrito de otra manera.

Las cosas aún andan dando vuelta por ahí son solamente leyendas urbanas. Y en este blog no tienen cabida. Los años me dieron la experiencia suficiente para saber que es lo que vi y lo que viví en junio de 1978. Luego de esa acción de Jet Muñante Argentina se serenó y de a poco comenzaron a llegar los goles, dos de Kempes, dos del Pulpo Luque, uno del Conejo Tarantini y otro del Loco Houseman le dieron el pase a la final al equipo argentino luego de cuarenta y ocho años.

Mario Alberto Kempes festeja el primer gol a Holanda a los 37 minutos del primer tiempo.

¿Cómo se pela una naranja?

La selección se había comido un pesto inolvidable en el mundial 74 ante la naranja mecánica de Johan Cruyff. Y ahora quería revancha. El inicio del encuentro se demoró por un vendaje del mellizo René van de Kerkhof (¿hubo picardía del capitán Daniel Passarella?) y a partir de allí todo se desmadró y se jugó muy fuerte.

El ritmo del encuentro fue muy intenso con el equipo de Menotti controlando el balón y con Holanda tratando de salir de contra. Los goles del Matador Kempes y de Dick Nanninga hicieron que vayan a tiempo suplementario. Argentina lo terminó ganando por 3-1 con varios rendimientos altísimos: Fillol, Passarella, Galván, Kempes, Gallego y Luque se destacaron.

Lamentablemente el plantel quedó envuelto en sospechas por el partido con Perú y con la situación política del país. Y con todo eso lograron trataron de opacar un hecho histórico y trascendente. Porque a los mundiales los ganan los mejores. Y Argentina fue el mejor en 1978 más allá de los afiebrados pensamientos de algunos.

César Luis Menotti, el estratega desde el banco.

Fotos: gentileza Prensa AFA.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. En los 90 hablaba de rugby en la radio y ahora escribo sobre Fórmula 1, fútbol, rugby y a veces sobre básquet y tenis. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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1 respuesta

  1. 3 de septiembre de 2021

    […] que Mario Alberto Kempes cuando aún no era ese legendario jugador en el que se transformó al ser la gran figura del mundial 78. Por un segundo imaginate todo lo que está logrando Marquito ya que solamente está a cinco goles […]

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